y pasaban los segundos y seguia a 120 km/h subida en aquella moto agarrada para no caerme, sentía como el viento golpeaba mi casco y me pegaba a su espalda para que no pasara el aire entre nosotros. Los coches pasaban a pocos centímetros de mi.
Me encantaba esa sensación. Estaba sola, nada ni nadie me molestaba. Me pare a pensar unos minutos en como estaba mi vida, un cuarto con todo tirado y desordenado. ¿Era feliz?¿Soy feliz?
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada